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SOMOS ANDREA Y SHERLOCK

Sumérgete en la
educación canina
consciente

y lleva la convivencia con tu perro a otro nivel

Ven acá pacá...

Si has llegado aquí, es probable que sientas que la convivencia con tu perro se ha convertido en un reto constante. 

Has intentado de todo y, aunque tu amor por él es profundo, las dudas y la frustración a menudo te acompañan. Tal vez te preguntas si le estás dando la vida que merece o si hay algo más que podrías hacer para comprenderlo de verdad. Y eso no todo el mundo lo entiende o lo comparte, lo sé…

No estás sola en esto. Esta es una comunidad para mujeres como tú, que quieren algo más que obediencia y técnicas superficiales. Aquí buscamos una conexión real y respetuosa. 

Tu amor por tu perro es tan grande que aquí estás, leyendo esta página en busca de respuestas, de guía, de luz.

Pues te voy a decir algo, así estaba yo hace unos años, buscando respuestas entre una montaña rusa de emociones mientras Sherlock y yo nos íbamos conociendo. Te voy a contar un par de cosas, que nos gusta el salseo.

Adoptemos un perro

¿qué puede pasar?

La historia de cómo adopté a Sherlock no te creas que es muy original, pero sí te puedo asegurar significó un impacto total en mi vida. Desde que tengo uso de razón me encantan los animales. Era la típica niña que quería ser veterinaria, aunque elegí una rama más creativa porque, a parte de ser aprehensiva, la vida da muchas vueltas. Al final me formé como diseñadora gráfica y me olvidé del sueño de veterinaria.

El caso es que no lo tuve fácil para rodearme de animales, así que me pasaba las tardes viendo cualquier peli en la que apareciera un bichejo, encima soy de los 90: El Libro de la Selva, Pipi Calzas Largas, El Rey León, Tod y Tobby, 101 Dálmatas, Los Aristogatos, Balto, Colmillo Blanco, Spirit… Eran algunos de mis títulos favoritos.

En casa de mis abuelos siempre hubo perros, estaban para guardar la finca y no podían entrar en la casa. Así que me pasé años queriendo conectar con esos perros pero era complicado, yo quería acurrucarme con ellos en el sofá y no se podía. Así que compaginaba lo de las pelis con pasar el rato fuera, recorriendo el terreno con ellos o sacándoles salchichas de contrabando jajaja

El caso es que, por cosas de la vida, nos mudamos lejos de mis abuelos y desde los 10 años apenas conviví con perros, hasta que llegó Sherlock. Mi pareja y yo fuimos a buscarlo a la protectora y le compramos comedero, bebedero, pienso, correa y arnés, como si fuera un Starter Pack vaya.

Empieza la aventura

Sherlock era un cachorro tímido y tranquilo que no daba problemas. Le costaba mucho confiar en la gente así que lo animábamos a relacionarse para que socializara. 

Parecía funcionar… hasta que todo cambió.

Con la llegada del confinamiento, el mundo se paró. Sherlock tenía apenas 8 meses, acababa de ser castrado, y pasamos meses sin apenas contacto con otras personas. Pero cuando la normalidad volvió, Sherlock también cambió: ahora, en vez de alejarse de las personas, se lanzaba sobre ellas.

La primera vez no lo vimos como un problema serio, pero entonces desgarró la camiseta de un corredor. Y no fue la última.

Cada paseo se convirtió en una montaña rusa de emociones: rabia, frustración, miedo, inseguridad… Lo único que quería era soltarlo y disfrutar de un paseo tranquilo, pero siempre aparecía alguien sobre quien lanzarse. No podía confiar en él, así que dejé de soltarlo, y eso me dolía.

Intentamos resolverlo por nuestra cuenta, pero no vimos resultados. La primera educadora: “hay que enseñarle a caminar junto con la correa con collar de ahorque para que se “autocorrija” 

Ahí se abrió la caja de Pandora. Desde el principio sentimos que algo no encajaba y pronto comprobamos que estábamos yendo de mal en peor. Sal tú con un perro que se quiere comer a la gente y ten un paseo “tranquilo” mientras lo corriges con toquecitos de correa.

LA PIEZA QUE FALTABA

la conexión emocional

Finalmente, contactamos a otro profesional, quien nos mostró algo diferente: la raíz de las conductas de Sherlock. Nos enseñó a ver más allá de la reacción, a entender lo que él realmente necesitaba y cómo verlo de otra manera.

A través de ese nuevo enfoque, comencé a descubrir el lado respetuoso de la convivencia canina: una forma de entender sus necesidades más allá de “comer, dormir y pasear.”

Por primera vez, comprendí que Sherlock tenía miedos y que, en lugar de protegerlo, lo habíamos lanzado al mundo sin herramientas para sentirse seguro. 

Este fue un gran primer paso hacia una relación donde conectábamos. Gracias a esto pude entender que ese cachorro tímido necesitaba ser escuchado

El proceso me dio una nueva perspectiva y más tranquilidad, aún así había algo que me faltaba, algo que todavía no era capaz de identificar.

Fue entonces cuando llegó a mi el mensaje que necesitaba: “Tu perro se contagia de tus emociones y tú de las suyas.”

Entonces comprendí que yo también necesitaba trabajar en mi propio bienestar. Empecé a formarme, a leer, a descubrir más sobre cómo mis emociones afectaban a Sherlock y cómo podíamos trabajar juntos para mejorar. Cada pieza nueva me llevaba más cerca de la relación de confianza y calma que ahora tenemos.

Ese recorrido me inspiró a formarme como profesional, para acompañar a personas que se sienten tan perdidas como yo me sentí en su momento. Hoy, me dedico a guiar a quienes desean comprender realmente a su perro, quienes buscan un enfoque respetuoso que no se base en el control, sino en la conexión

Lleva la relación con tu perro

a otro nivel

Si te has sentido identificada con mi historia, estoy aquí para escucharte y guiarte hacia una convivencia tranquila y equilibrada con tu perro.

Juntas, podemos construir el vínculo que ambos os merecéis.

Comprende a tu perro

A un nivel profundo. Sabiendo qué necesita y cómo apoyarlo social y emocionalmente.

Recupera la calma

Y la seguridad en cada paseo. Disfrutando de momentos juntos sin estrés ni preocupaciones.

Desarrolla confianza

En ti misma y en tu perro. Con la certeza de estar dando los pasos correctos y celebrando cada éxito.

Fortalece el vínculo

Ten una relación basada en la confianza y en la comunicación con tu perro. Conócelo mejor que nadie.

Convivencia equilibrada

Deja atrás el caos y alcanza el bienestar para ambos, donde la vida diaria fluye con facilidad y disfrute.

Autoconocimiento

Conócete mejor a ti misma a través de la relación con tu perro. Aprende sobre el efecto espejo para sanar.

si aún te preguntas

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